Tienes más bacterias en tu intestino que células en todo tu cuerpo. Este ecosistema produce vitaminas, regula tu sistema inmune, fabrica neurotransmisores y determina en gran medida cómo te sientes cada día.
El eje intestino-cerebro: más real de lo que crees
El 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino, no en el cerebro. Un microbioma alterado (disbiosis) se asocia con: ansiedad y depresión, niebla mental, fatiga crónica, sistema inmune debilitado e inflamación crónica de bajo grado.
Lo que daña tu microbioma sin que lo sepas
Antibióticos (necesarios a veces, pero destructivos para el microbioma). Azúcar refinada en exceso. Edulcorantes artificiales. Estrés crónico (el cortisol altera directamente la permeabilidad intestinal). Poco sueño (el microbioma tiene su propio ritmo circadiano).
Cómo nutrir tu microbioma
Fibra prebiótica: ajo, cebolla, puerro, espárragos, banana verde, avena. Fermentados: kumis, kéfir, yogur natural (sin azúcar añadida), suero de leche. Polifenoles: cacao puro, té verde, frutos rojos, aceite de oliva virgen extra.